La eficiencia de combustible no es una gran decisión, sino cien pequeñas repetidas cada día. Aquí van doce técnicas que rinden de forma constante, más o menos por facilidad de aplicación.
- Vigila la velocidad: la resistencia crece al cuadrado — cada km/h menos ahorra de forma medible.
- Presión de neumáticos correcta: la baja presión sube la resistencia. En frío, semanal, todos los ejes incluido el remolque.
- Reduce el ralentí: un calefactor de cabina/APU se amortiza en invierno.
- Control de crucero predictivo con GPS en rutas con desnivel.
- Cierra los huecos: deflector de techo ajustado al remolque, faldones, hueco estrecho.
- Conduce con previsión: cada frenada innecesaria tira energía.
- Neumáticos de baja resistencia y ejes alineados.
- Especifica la transmisión según el trabajo.
- Planifica rutas con criterio — atascos y pendientes cuestan más que la distancia.
- Lleva solo lo que produce — cada kilo se paga en cada cuesta.
- Mantenimiento al día — filtros sucios y frenos que rozan gravan cada kilómetro.
- Cierra el círculo con telemática — mide por conductor y ruta, y forma.
Por dónde empezar
Si no haces nada más: disciplina de velocidad, presión de neumáticos y reducción de ralentí. Sin inversión y con los resultados medibles más rápidos.

