Un turbo diésel moderno gira a cifras de seis dígitos sobre una fina película de aceite. Si falla de golpe, puede llevarse el motor. Pero los turbos casi siempre avisan antes.
Las señales
- Cambio de sonido: un silbido o roce nuevo en la zona del turbo.
- Pérdida de presión y potencia.
- Humo azul: aceite por retenes gastados.
- Humo negro: demasiado combustible para el aire disponible.
- Aumento del consumo de aceite sin fuga externa.
- Códigos de presión de soplado.
Qué mata a los turbos
- Falta de aceite o aceite sucio — el asesino número uno.
- Objetos extraños de un filtro de aire defectuoso.
- Choque térmico por apagar de inmediato tras trabajar duro.
- Sobrerrégimen por chip tuning.
Hábitos para una larga vida del turbo
Un minuto de ralentí tras trabajar duro; intervalos honestos de aceite y filtro; el filtro de aire como pieza de seguridad; investiga cualquier código de soplado enseguida. Los recambios se catalogan por aplicación — ve la gama de turbos de Vaden.
Información general para profesionales. Sigue la documentación del fabricante.

